Consumado el desahucio

Llegó la falsa ninfa a mi dominio,
tejiendo un espejismo de cristales,
y un peón, embrujado por sus males,
firmó con sangre el triste vaticinio.

Callé durante un año de exterminio,
forjando en el papel mis tribunales,
dejando que los cantos irreales
chocaran con el mazo y su escrutinio.

Cayeron los ropajes al desierto,
al golpe inexorable del decreto,
dejando su narciso al descubierto.

Y el peón que firmó su propio reto,
tendrá que devorar el daño cierto,
mientras guardo mi reino, ya completo.

(PD: Gemini escribe cada vez mejor.)

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