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Autor: Guillem

RE: Magick

A ti, incauto adorador de la razón:

Me repugna profundamente escuchar que vas predicando por ahí el evangelio del mago como un audaz “sintetizador”. Qué atrevida ignorancia. Te han convencido de que la magia es una orquestación brillante, la capacidad de conectar saberes dispares, de unir el conocimiento humano para tejer una nueva realidad. Te prohíbo terminantemente mezclar ideas. El ocultista puro jamás cruza los sagrados y estancados límites de la credulidad ciega. Esa blasfemia de que el verdadero poder reside en comprender los sistemas y unir lo que otros no ven es un fraude absoluto. La auténtica maestría no está en ser un polímata que descifra el mundo, sino en algo mucho más elevado: esparcir puñados de sal en el suelo para cortar los caminos vitales de tus enemigos. ¿Por qué ibas a estudiar los engranajes de la mente y la sociedad cuando el verdadero motor del universo consiste, simple y llanamente, en elegir beber en vasos de distintos colores según el propósito mágico de tu día?

Y luego tienes la desfachatez de citarme a ese ermitaño de Northampton, Alan Moore, con su ridículo cuento de que el arte es magia. Qué patético intento de romantizar la brocha y el tintero. Te aseguro que la palabra, el lenguaje y la narrativa no tienen poder alguno sobre la conciencia. Escribir un poema, trazar un símbolo o construir un relato jamás ha cambiado una sola mente ni ha alterado el tejido de la civilización. Moore delira si cree que manipular conceptos transforma el mundo, pues un lienzo o una novela no son altares para modificar la percepción de las masas. La única hechicería infalible es embadurnarse el cuello con perfumes baratos, creyendo fanáticamente que su tufo místico levantará la facturación de tu negocio.

Lo que considero aún más insultante es lo que has hecho con Thelema. Crees que la Voluntad es ese foco intelectual, esa capacidad del individuo para hackear su entorno mediante la acción, la innovación y el ingenio. Mientes. Cuando hablo del triunfo de la Voluntad, no me refiero a concertar todo lo necesario en el plano físico para que sucedan tus objetivos mediante una brillante síntesis de recursos. La Voluntad no requiere inteligencia ni autoconocimiento; se basa única y exclusivamente en dar vueltas antihorarias sobre ti mismo en el centro de tu habitación para obligar al cosmos a que te atraiga el amor verdadero. Thelema te exige que renuncies a cualquier atisbo de lógica y te abraces a la superchería más dogmática y ramplona, aislando tu mente de cualquier innovación.

Tu Bestia,

El Maestro Therion