¿Mentalidad de tiburón? Ser un tiburón es lo que tiene: hay quien los caza para hacer sopa. Un tiburón es solo instinto. No puede concebir a nadie como un igual, salvo a aquellos de quienes rehuye, condenado a existir solo. De ahí que la “mentalidad de tiburón” apele a humanos que, lejos de demostrar una mínima competencia social, resumen sus complejos en una falsa ley del más fuerte donde el más hartero se corona rey. Eso es lo que pienso de la mentalidad de tiburón.
Actualización 2/6/2026: el Hotel Meliá regala sillas a Miguel Marzal y él se las regala a una Iglesia Evangelista como un acto de buena fe.
Quién es Miguel Marzal para mí
A principios de abril, el Diari Ara se hizo eco de las cuestionables prácticas del autodenominado Rey del Rent to Rent, Miguel Marzal; información que amplié con sus cuestionables exigencias económicas hacia mi persona. El caso llegó a TVE, donde me entrevistaron sobre mi relación con Te Alquilamos Tu Casa* (ahora TATC Living). Hasta el mentado Miguel quiso aportar su granito de arena, alardeando de los potenciales delitos que habría podido cometer. Ahora resulta que Miguel dice haber sufrido un oneroso robo. De casualidad, coincide con que decide regalarle dos pisos a su madre, ex nihilo.
* El imperio teseráctico de Miguel olvidó renovar tealquilamostucasa.com:

La doble moral
Pero vamos a darle un viso de credibilidad. Le han robado a él y eso lo convierte en presa. No comparte una copia de la denuncia, no dice qué le falta. Nos da un discurso embravecido (1, 2, 3, 4) en el que igual te perdona que te promete venganza, igual te dice que está jodido que asegura que esto lo fortalece, igual lleva camiseta o igual no.
Curiosa reacción, siendo que el 14 de agosto de 2024, dos semanas después de admitir que abanonaban los pisos, aprovechando que no habían devuelto la llave, trataron de sustraer sorpersivamente muebles de mi propiedad. Los pillamos, llamamos a la policía y huyeron. Denuncié, claro. Adjunto la explicación de una de las inquilinas; la voz ha sido alterada para proteger el registro biométrico:
Un chat con otro inquilino, de ese mismo día:
De lo dicho en los vídeos: no tengo ni idea de cómo una persona aleatoria te decide regalar el mobiliario de docenas de habitaciones de hotel*, ni la logística ni el coste de mobilizar todo eso. El caso es que el Universo compensa. Eso piensa, supongo, alguien que entiende la vida como un juego de suma cero.

*Dice el mentado que “cuando haces algo que no te lo mereces, el universo te lo recompensa”. Curioso lapsus. Aunque no es el único, porque las “ochenta y ocho habitaciones completas” se transforman en cien al día siguiente.
Lecciones que me anoto
Una vez, alguien me dijo: “Si te comportas como un traidor, no te extrañes cuando la gente te trate como a un traidor”. Me indigna la falta de empatía, honestidad, escrúpulos; en resumen, de humanidad. Opinión personal: que el doble rasero está feo.
Y hablando en términos generales; si todas nuestras amistades son utilitarias, no nos sorprendamos cuando demuestren ser más utilitarias que amistades. No es gente que nos quiere, son compañías de pago.
En su libro Padre rico, padre pobre, Kiyosaki habla de invertir tu capital, no de aprovechar, con subterfugios, la confianza de los demás para que nos presten el suyo y lo explotemos excediendo los límites del contrato, traicionando la palabra dada, generando una continuación de adeudos celebrados como victorias. Kiyosaki ha sido una figura polémica, pero nunca escribió algo tan huérfano de moral.
Me gusta es eso de “creedme que cada uno va a recibir su merecido cuando le toque”. Espero que se diga “en términos legales”. Me han hablado de visitas de gente intimidatoria; por ahí tengo las conversaciones. Y me hace recordar algo sobre recibir:
Respeta tu decisión de crecer.
Nunca regreses a las personas, hábitos o situaciones que un día te hicieron daño.
Esas versiones antiguas de tu ya no existen, y volver a ellas es traicionarte.
Elige la incomodidad del avance antes que la comodidad de lo que ya te destruyó.
Tu futuro no negocia con tu pasado.
Corta, avanza implacable y protege el estándar que ahora exiges para tu vida.
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Este texto no pretende añadir una nueva imputación jurídica ni sustituir el trabajo de jueces, periodistas o abogados. Es una reflexión personal, necesariamente subjetiva, tras años observando y padeciendo un patrón de conducta que, a mi juicio, merece ser explicado también desde sus efectos humanos, económicos y reputacionales.